sábado, 10 de julio de 2010

Nostalgia de sabores


Hola!
¿Hay alguien ahí? No voy a esperar la respuesta porque fui yo quien abandonó la batalla de escribir. Justo acabo de leer en otro de los miles de blogs de cocina que existen que la muerte de estas páginas se sobreviene con la falta de comentarios y de seguidores. Eso quiere decir en dos platos (hablando de cocina) que este blog - o mejor, este intento de blog- está agonizando :(
Pero tal cual, cómo no, si tengo como 3 meses o más sin escribir nada. Pero no quiero excusarme,aunque debo decirles que no he escrito porque estos últimos tiempos han sido duros desde que Mamá Rita no está con nosotros. Posiblemente, una de mnis confidentes en materia de cocina, le dedico esta entrada y este blog, no sin dejar de sentir una gran nostalgia de sabores que ya no volverán.
Porque es curioso, puedes tener la receta exacta de alguien y tratar de repetirla de forma perfecta, pero jamás sabrá igual. La sazón de cada quien es única como la persona misma lo era.
Así que los sabores del maravilloso fogón de Mamá Rita, que tanto nos unían, ahora ya no estarán más para acompañarnos los días de familia.
Al igual que ella, mi abuelita, maestra de la torta modesta y otros deliciosos platos, y que tampoco está en este mundo, me ha dejado un legado muy importante. Nos queda a nosotros el reto de no dejar morir la tradición: no dejemos de prender las hornillas y revivir recuerdos en el paladar de los que amamos.

lunes, 12 de abril de 2010

Sabor a cariño: domingo de panquecas


Ya me lo habían advertido que esto de tener un blog no era fácil pero, debo decirlo, para mí es un reto que trataré de llevar hasta las últimas consecuencias. La semana pasada era yo más un alma en pena que una persona y, la verdad, me dejé llevar por el cansancio. No me provocó hacer nada más allá que esas responsabilidades inevitables. Les debo así muchos días de blog. Pero aquí vamos otra vez al ataque.
Ayer fue uno de esos domingos simpáticos en los que quieres disfrutar de algo simple pero delicioso, descansar entre sábanas, no pensar mucho y, por sobre todo, ser el héroe de alguien que, como tú, sabe apreciar lo hecho con cariño, luego de una tormentosa y dura semana, llena de tristeza y conmoción luego de la muerte de una querida amiga.
Y es así como salen a escena mis panquecas, que ya tienen algunos años siendo famosas. Mi esposo es el fan número 1 y sabe pedir muy bien que sea "domingo de panquecas". También le sigue mi hermana. Y es que la sensación de comer panquetas realmente cura el corazón más triste, esa alegría te dura toda la semana, te llena el tanque del cariño y te da, literalmente, el impulso necesario para emprender cualquier cosa.
Las panquetas son en nuestra casa ese sabor a cariño que nos recuerda que seguimos en el fondo siendo niños, necesitando afecto y que ni todo el oro del mundo se compara con algo tan, pero tan dulce y sencillo ¡Aquí va la receta!

INGREDIENTES:

3 huevos
3/4 de cucharita de sal
2 cucharadas de azúcar
3 cucharadas de mantequilla o margarina
1 1/2 taza de leche
1/2 taza de harina de trigo todo uso

PREPARACIÓN:
Coloca todos los ingredientes en la licuadora y mézclalos bien. Mientras tanto, pon a calentar una sartén mediana. Para saber si está bien caliente, chispea una gotas de agua con la mano y si se evaporan al tocarla, podemos comenzar a cocinar. Vierte un punto pequeño de mantequilla o margarina en la sartén y espera a que se derrita. Mueve la sartén de un lado a otro hasta que gran parte de la superficie reciba la mantequilla. Ahora vierte un chorro del líquido de la licuadora en la sartén, no mucho ni poco, y muévela hasta que toda la superficie reciba y empareje la mezcla. Observa cómo se endurece y dora, especialmente en los bordes. Cuando esté firme y nada líquida, prueba separar, cuidadosamente, con un tenedor largo la panqueca de la pared de la sartén. Si despega, jálala sin romperla un poco más e introduce una paleta de cocina por debajo para terminar de separarla; entonces dale la vuelta sin enrollarla.
Estas panquecas quedarán más como crepes, delgadas y suaves. Sírvelas y deja que la imaginación de todos haga lo suyo. Ofrece miel, nutella, sirop de maple, sirop de fresas o mora, helado de mantecado, jamón y queso o lo que se te ocurra para untarlas o rellenarlas y ¡disfrútalas sin remordimientos!

viernes, 2 de abril de 2010

Tareas domésticas y Camarones al ajillo


¿Qué tal estos días de descanso? No te culpo si deseas que todos los días fuesen como han sido estos días. Tan relajados y llenos de horas libres para dormir, comer y compartir con nuestros seres queridos. Da igual si decidieron salir de viaje o si se quedaron en la ciudad, seguro que pudieron hacer cosas para las que no tienen mucho tiempo.
Yo y mi esposo, por ejemplo, decidimos acomodar la casa para las visitas. Y estuvimos ajetreados pero, con mucho gusto, para que nuestro apartamento se viera como nunca. Y adivinen lo que no nos faltó: deliciosos platos y bocadillos.
Lo primero, de hecho, fue hacer una buena compra en la que un buen vino y deliciosos quesos no pudieron faltar para aligerar la tarea doméstica. Sin embargo, la medalla de oro se la llevaron unos grandiosos camarones al ajillo que quedaron para chuparse los dedos.
Y es que, este blog justo habla de cómo los sabores pueden convertir un día de trabajo duro en una velada diferente y placentera.
Todavía queda el fin de semana, así que después de las largas colas de retorno, de desempacar las maletas o si aún quieres comer algo rico, te ofrezco la experiencia de probar este platillo ligero, fácil de preparar y que puedes comer directamente sobre rodajas de pan con la compañía de una suave copa de vino blanco.

INGREDIENTES:
2 cucharadas de mantequilla
1 kilo de camarones pelados y limpios
5 dientes de ajo machacados
2 cucharadas de jugo de limon
4 cucharadas de vino blanco
Sal y pimienta a gusto
Perejil picadito

PREPARACIÓN:
En un sartén derrite la mantequilla, sofria el ajo con los camarones a fuego mediano. Luego agregue el jugo de limon y el vino y deje que reduzca. Añade el
perejil y deja cocinar a fuego lento por 5 o 10 minutos siempre revolviendo.

viernes, 26 de marzo de 2010

Caipirinha de viernes prevacacional


Empecemos esto como lo haría un niño que está aprendiendo a manejar bicicleta. Las únicas reglas serán la sinceridad, la apertura de todos nuestros sentidos y el entusiasmo. Pero, lo más importante querer probar cosas nuevas que nos hagan resucitar del desencanto cotidiano.
Hoy, cuando por fin el trabajo nos soltó (léase él nos soltó y no nosotros a él), decidimos zambullirnos en la piscina del tráfico, como a diario. Es el deporte que mejor practicamos. Y el que no se zambulle en una de tráfico lo hace en una de gente, cuando entra al metro o al autobús, así que no sean envidiosos. Sabemos que hay cola todos los días pero la de hoy es por ser viernes prevacacional. Todos están como locos porque el asueto se prolongará esta vez por una semana, que muy poco tendrá de santa, seguro. Se trata, sin duda, de una guerra contra los sentidos.

Llegando a casa, es preciso que rescatemos esa conversación que dejamos inconclusa y que podría ser la clave de nuestro futuro, llena de proyectos y de sueños. Mejor si es con alguien que amamos y con una caipirinha en la mano. El aroma refrescante y dulce del limón y el ron blanco, se convertirá en un gran aliado para apaciguarte y luchar eficientemente contra el estrés, la depresión y las tensiones nerviosas. No hay excusa. No se trata de algo que pasará horas horneándose… Es muy fácil.
La Caipirinha es un coctel típico del Brasil que puede prepararse con Cachaza (ron blanco endulzado) o aguardiente brasileña, o con vodka (y la llamamos caipiroshca).

Ingredientes:
- 2 cucharadas de azúcar
- 1 limón fresco, exprimido con la pulpa
- 1 taza de cachaza o vodka.
- 1 taza de hielo picado
Preparación:
En una coctelera, mezclar el azúcar y el limón. Dejar reposar por 5 minutos. Añadir la cachaza, mezclar, agregar el hielo y servir en vasos cortos. Por favor no dejes de colocarle una rebanada fina de la conchita del limón y sus respectivos pitillos.

Aprecia el aroma, degusta el sabor y ponle imaginación a los detalles para que la velada sea inolvidable.